Nueve millones de pesos será el aporte que este año entregará la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama), al Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile para la elaboración de un plan de manejo para la conservación de la biodiversidad del área protegida Oasis de niebla de Alto Patache.
El anunció lo realizó el director regional de la Conama, Luis Guzmán, quien explicó que este aporte se realiza en el marco del Fondo de Protección Ambiental 2009 y que tiene por objetivo crear conciencia regional sobre la existencia de los ecosistemas relevantes regionales, los que se caracterizan por ser muy particulares respecto del resto del país.
En efecto desde 1997, investigadores del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, apoyados por antropólogos de la Universidad Bolivariana, han venido realizando en el sector de Alto Patache, estudios sistemáticos sobre la niebla (camanchaca) que normalmente se forma en lo alto de los cerros costeros, obteniendo importantes resultados, especialmente, en la recolección de agua.
“Se recolecta al día, por término medio, más de 6 litros por metro cuadrado de malla. En la época invernal y primaveral, este porcentaje sube a más de 15. Es decir, es posible almacenar arriba, en lo alto del acantilado a los 800 m de altitud media, durante los meses de alta productividad (mayo a diciembre) enormes cantidades de agua, tanto para las necesidades de la experimentación en el oasis de Niebla, en el sector de Alto Patache, como para futuros planes de entrega de agua dulce a las comunidades costeras”, explicó Horacio Larraín, antropólogo encargado del proyecto.
En el sector que ha sido definido por el ministerio de Bienes Nacionales, como un sitio especial de estudio y protección de la Biodiversidad, ya se han registrado 43 especies de plantas nativas. Entre los líquenes alimentados por la neblina, se han detectado más de 100 especies, algunas de las cuales se encuentran en grave peligro de extinción a nivel mundial. En lo que respecta a la fauna local, se ha detectado la presencia de 4 especies de aves y dos de mamíferos: (el zorro pequeño o chilla, y un ratoncito del género Phyllotis) más de 50 especies de insectos, 3 especies de reptiles, 3 especies de caracoles terrestres y numerosas especies de arácnidos y escorpiónidos.
“Es decir, a pesar de la aparente total esterilidad del lugar, el oasis presenta una notablemente variada flora y fauna endémica que lo configura, a nivel mundial, como un interesantísimo laboratorio para el estudio de la biodiversidad, en un ambiente desértico. Fueron estas características, las que llevaron al ministerio de Bienes Nacionales a entregar la concesión por un plazo de 25 años de este importante sitio en el que actualmente se realizan investigaciones”, dijo el seremi de Bienes Nacionales, Rodrigo Jara.
Por su parte, el director regional de la Conama agregó que mediante el apoyo de recientes proyectos del Fondo de Protección Ambiental, se implementó en la zona el recorrido de un “sendero de interpretación” autoguiado y un tríptico explicativo del oasis para entregar a los visitantes. “Esto constituye un importante aporte también al turismo de intereses especiales, que ve en estos lugares una experiencia única e importante de conocer”, puntualizó.
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