En bella ceremonia con ofrendas a la madre tierra y a la divinidad, Camiña celebró la llegada del Año Nuevo aymara, con la presencia del intendente regional, Pablo Valenzuela Huanca, el alcalde de Camiña, Sixto García, concejales habitantes, y turistas que viajaron a la zona especialmente para recibir el nuevo año. El ritual se desarrolló en el mirador de esa comuna.
El año aymara comienza el 21 de junio, en coincidencia con el solsticio de invierno o “reinicio del acercamiento” del sol a la tierra y con el inicio de un nuevo ciclo agrícola (nueva época de siembra). Para el mundo aymara, el año 5.516 se explica en el desembarco de los españoles en América, en 1492, cuando comienza un período de regresión, resistencia o la “era del mundo al revés” o desequilibrio.
El 21 de junio de 2008 comienza el año 516 de la quinta era (una era es igual a 1.000 años). El calendario aymara tiene 13 meses y un día durante 3 años. El cuarto año tiene trece meses y dos días, que están exactamente calculados en los 49 coloridos cuadros que componen la, cada vez más popular, whiphala o bandera indígena.
Los antiguos indígenas agricultores del altiplano andino, se regían por la observación de diversos fenómenos astronómicos para guiarse en los momentos que debían iniciar las diversas faenas agrícolas y ganaderas, como siembras, cosechas o esquilas. Aunque ubicados en la región tropical de Sudamérica, donde las estaciones son menos notorias que para los habitantes de Europa, también existe aquí épocas bien diversificadas, que no coinciden completamente con las estaciones del resto del continente.
Es así como el momento en que el Sol llega a su punto más bajo en el horizonte del norte, el Solsticio de Junio, cuando los rayos del Sol bañan con su máxima inclinación las regiones del hemisferio sur de la Tierra, corresponde aquí a la culminación del Invierno, que en esta región es una época seca y de bajas temperaturas.
Este es el momento elegido para la celebración del Año Nuevo Andino, que “marca el fin de una temporada de cosecha y el inicio de una nueva época de siembra”, explicó un yatiri que integró el ceremonial andino desarrollado en esa localidad.
Viaje sorpresivo
El intendente Pablo Valenzuela, que participó los días 19 y 20 en el Consejo de Intendentes en Santiago, explicó que “adelanté mi viaje de retorno para estar en el pasacalle en Iquique, que estuvo muy bonito y colorido, para posteriormente junto a mi gabinete, estar presente en Camiña y sus habitantes en la recepción del nuevo año, esperando que el Tata Inti colme de bendiciones a la tierra, que no falte el agua, agricultura, y ganado. Fui muy bien recibido por la comunidad camiñana, sus autoridades, a quienes les dimos una sorpresa, viajando de madrugada para estar allí presentes”, manifestó.
Además agregó, que le pareció muy bien la cantidad de ceremonias desarrolladas en la región, lo que significa que el mensaje de la presidenta Bachelet, en Re-reconocernos, está dando sus frutos.
Colaborador: Bernardo Yañez Stumptner
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